Berat. La ciudad de las mil ventanas.
O la de los mil ojos. Berat es una preciosa ciudad incluida en la lista de Bienes Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
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¿Cómo llegar?
La que es considerada como la ciudad más antigua de Albania, está situada a unos 100 kilómetros al sur de Tirana, aunque para recorrerlos tendrás que emplear, en torno a una hora y cuarenta y cinco minutos. Quien os diga que desde Tirana a Berat empleas una hora, no ha hecho el trayecto en su vida, o es un kamikaze.
Puedes llegar a la ciudad en autobús desde Tirana, concretamente, desde la nueva estación (provisional desde 2020), para las áreas de Durres, el sur y el norte del país, que se encuentra en la salida hacia el aeropuerto, justo detrás del hospital Hygeia. Hay una alta frecuencia:
A la estación puedes llegar también en autobús, con la línea 4, que desde el centro de la ciudad va hasta el centro comercial QTU y el City Park.
Nosotros, no obstante, para moveros por Albania siempre os vamos a recomendar hacerlo en coche de alquiler. Es mucho más rápido, cómodo y proporciona mayor libertad de movimientos.
Otra alternativa es que, dado que Berat es una de las ciudades más visitadas de Albania, no solo por su belleza e indudable valor histórico y patrimonial, sino también por su cercanía a la capital, os unais a una de las numerosas excursiones que se ofrecen desde Tirana.
¿Dónde está Berat?
La ciudad está situada en el profundo desfiladero, 915 metros, que ha formado el río Osum, también lo encontrarás escrito Osumi, y se extiende, trepando, por las terrazas fluviales excavadas en la roca caliza. La ciudad está flanqueada por el monte Tomorr, sobre el que se sitúa el distrito de Mangalem.
Según una leyenda albanesa, la montaña Tomorr era originalmente un gigante que luchó con otro gigante (montaña) llamado Shpirag por el amor de una mujer joven.
Se mataron entre ellos y la joven se ahogó en sus lágrimas, que luego se convirtieron en el río Osum.
El monte Shpirag, llamado así por el segundo gigante, se encuentra en la orilla izquierda del desfiladero, sobre el distrito de Gorica.
¿Porqué Berat es Patrimonio de la Humanidad?
Según nos cuenta la propia UNESCO, los centros históricos de Berat y Gjirokaster “están inscritos como raros ejemplos de un carácter arquitectónico típico del período otomano” Y en concreto, sobre Berat nos dice que “es testigo de la coexistencia de varias comunidades religiosas y culturales a lo largo de los siglos”. Y nos describe algunos de los argumentos para esta declaración, señalando que cuenta con un castillo “conocido localmente como Kala, construido en su mayor parte en el siglo XIII, aunque sus orígenes se remontan al siglo IV a.C.” y añade que “ El área de la ciudadela cuenta con muchas iglesias bizantinas, principalmente del siglo XIII, así como varias mezquitas construidas durante la era otomana que comenzó en 1417”.
Según la declaración, “Berat da testimonio de una ciudad fortificada pero abierta, que estuvo habitada durante un largo período por artesanos y comerciantes. Su centro urbano refleja una tradición de vivienda vernácula de los Balcanes, cuyos ejemplos datan principalmente de finales del siglo XVIII y XIX. Esta tradición se ha adaptado al estilo de vida de la ciudad, con casas escalonadas en las laderas, que tienen un diseño predominantemente horizontal y aprovechan abundantemente la luz del día que entra.”
Criterio (iii): Dar un testimonio único o al menos excepcional de una tradición cultural o de una civilización viva o desaparecida.
Berat y Gjirokastra brindan un destacado testimonio de la diversidad de las sociedades urbanas en los Balcanes y de las antiguas formas de vida que hoy en día casi han desaparecido. El urbanismo y la vivienda de Gjirokastra son los de una ciudadela construida por notables terratenientes cuyos intereses estaban directamente vinculados a los del poder central. Berat lleva la impronta de un estilo de vida más independiente, ligado a sus funciones artesanales y mercantiles.
Criterio (iv): Ser un ejemplo sobresaliente de un tipo de edificio, conjunto arquitectónico o tecnológico o paisaje que ilustre (a) etapa(s) significativa(s) en la historia humana.
Juntas, las dos ciudades de Gjirokastra y Berat dan un testimonio destacado de varios tipos de monumentos y viviendas urbanas vernáculas durante el período clásico otomano, en continuidad con las diversas culturas medievales que lo precedieron, y en un estado de coexistencia pacífica con una gran minoría cristiana, particularmente en Berat.
Berat y sus barrios.
Ya hemos adelantado que la ciudad cuenta con varios barrios históricos, dos de los cuales, Mangalem y Gorica, se localizan en las terrazas fluviales del río Osum. El tercer barrio histórico es Kalaja (Kale) o barrio del castillo y que se sitúa encima de Mangalem.
Kalaja, el castillo.
Este barrio de Berat es, en realidad, un gran castillo, situado, como es habitual, en el punto más alto y dominante de la ciudad, a una altura de 187 m sobre el nivel del agua del río y tiene forma de triángulo irregular. La singularidad de este castillo es que se trata de uno de los pocos castillos medievales albaneses que sigue habitado en la actualidad.
El castillo se construye con la intención de controlar el desfiladero que da acceso al valle desde las montañas. Este control se estrechaba gracias a la pequeña fortificación levantada en Gorica en el siglo III a.C.
El castillo de Berat que podemos contemplar hoy es de origen medieval, aunque sus murallas se corresponderían con el trazado de un asentamiento previo, el de la iliria Antipatrea, fundada a finales del siglo IV a.C., aunque hallazgos realizados en los 90 atestiguan ocupación en la zona desde el Neolítico.
El Castillo
Los barrios históricos, entre los que está el castillo, adquirieron su actual configuración arquitectónica y urbana entre los siglos XVIII y XIX, aunque muchas de las construcciones que podemos encontrar todavía en la actualidad tienen un origen medieval. Además de edificios de carácter religioso y, lógicamente, militares y de tipo ingenieril, en el castillo había, y todavía queda, un importante número de viviendas.
La muralla circundante, con pocos vestigios de la fases anteriores, y que, además, son difíciles de identificar, ofrece un aspecto medieval, pero bizantino-otomano, no al estilo europeo, con 24 torres y 4 entradas.
La entrada principal es la norte, situada al final de una importante cuesta y que presenta una barbacana, o sea, un lienzo de muralla avanzado, que genera un patio con dos puertas acodadas para una mejor defensa del acceso, defensa que se ve respaldada por la gran torre pentagonal que defiende la primera de las dos puertas.
A esta puerta puedes llegar en coche, aunque advierto que el camino adoquinado tiene una fuerte pendiente, creo recordar que del 10%, es estrecho y tendrás que buscar los escasos puntos en los que puedes echarte a un lado para dejar pasar al coche que venga de frente.
Existe otro camino que podemos seguir desde la entrada a Berat y que, aunque más largo, también resulta más cómodo.
La Rruga Mihal Kommena, arranca en la Puerta de Ali Pasha, junto a hotel Mangalemi. (Si echáis un ojo al Street View, pensad que las imágenes son de 2016 y que Albania ha cambiado mucho y en ocasiones puede resultar casi imposible identificar un lugar por imágenes tan antiguas)
Si haces la subida a pie, emplearas 10 minutos y un buen esfuerzo, aunque el camino puede regalarte imágenes curiosas.
Si optas por subir en coche, podrás aparcar sin problema entre los pinos, como hacen los demás. También se puede entrar al castillo en coche, aunque los lugares para aparcar no son muchos y que se suponen que están reservados a los huéspedes que se alojan en los pequeños hotelitos y casas de huéspedes instaladas en el interior de la fortaleza, todos ellos suficientemente bien valorados y a unos precios razonablemente baratos. En realidad, parece que nadie controla que así sea.
Una vez traspasada la primera de las dos puertas, en el patio, encontraras la taquilla, que puede estar funcionando o no, en función de no sabemos muy bien que criterio. Resulta extraño que te cobren por entrar a un barrio de una ciudad y que lo hagan sólo si entras por la puerta principal. A nosotros solo nos cobraron la primera de las cuatro veces que hemos visitado el castillo.
Por fin, una vez dentro del castillo, accedemos a una amplia plaza, desde la que parten tres calles principales, dos laterales que siguen el trazado de las murallas en direcciones este y oeste, izquierda y derecha desde nuestra posición y la tercera calle principal, que atraviesa el centro de la fortaleza en dirección a la Acrópolis.
Siguiendo la calle de nuestra derecha, además de otra entrada, la oeste, encontraremos diversas iglesias relevantes y, a modo de hito, encontramos también, la enorme escultura de la cabeza de Constantino I, el Grande, emperador romano nacido en la actual ciudad de Nis, o ciudad de las ninfas, en la actual Serbia, y que ha pasado a la historia por emitir, en el año 313, el Edicto de Milán, por el que se detuvo la persecución a los cristianos y se otorgó la libertad de culto al cristianismo. Además, Constantino refundó Bizancio, llamándola Constantinopla o Nueva Roma, la actual Estambul.
La Iglesia de los Santos Constantino y Elena
No hemos conseguido ver esta iglesia abierta en ninguna de las ocasiones que hemos visitado el castillo de Berat. Está dedicada al ya mencionado Constantino I, santificado, y a su madre, Santa Elena.
Al parecer, en su interior existen unos frescos de pintores anónimos en los que se representan escenas de la pasión de Cristo y que se fechan entre finales del XVI y mediados del XVII.
La Iglesia de Santa María Blaherma
Esta iglesia, junto con la de San Nicolás, de la que hablamos a continuación, también suelen estar cerradas, pero tuvimos la suerte de poder unirnos, previo consentimiento, a un grupo de fieles ortodoxos a los que un cura les estaba mostrando estas dos preciosas iglesias.
La iglesia de Santa María Blaherma, de advocación desconocida para nosotros, hace referencia según leo, a la antigua basílica de la Virgen de un barrio, Blanquernas, en la ciudad de Estambul. Se erigió en el siglo XIII sobre el emplazamiento de un monasterio del siglo V y es la más antigua de las que se conservan en Berat. Hay que tener en cuenta que en el castillo solo se conservan 10 iglesias de las 30 que llegó a haber en su momento.
En su interior pueden verse frescos del siglo XVI realizados por Nikolla Onufri y un suelo decorado con mosaicos que junto con la arquitectura de la iglesia componen un conjunto muy interesante.
La Iglesia de San Nicolás
También tuvimos la suerte de poder visitar esta pequeña iglesia, construida ya en período otomano y que es la más reciente de las de la ciudadela, concretamente del siglo XVI, confirmado por la inscripción del año 1591 encontrada durante el repintado de la puerta norte.
Se trata de una iglesia de planta muy simple, rectángular y dividida en naos o nave y el nicho u hornacina donde se ubica el altar y que presenta un ábside triédrico, y que alberga unos frescos muy interesantes. Los que representan a los profetas son particularmente notables. Además es de resaltar la presencia de un altar que proviene de una antigua iglesia paleocristiana.
Iglesia de la Santísima Trinidad (Kisha Shën Triadha)
Al final de nuestro recorrido siguiendo la muralla por el lado oeste, o sea, la derecha desde la entrada, llegamos al lienzo de muralla sur, donde encontramos, aislada esta llamativa iglesia que se sitúa en una posición elevada cerca de las murallas de la guarnición. Desde ella podemos disfrutar de una vista privilegiada de la puesta de sol sobre la Berat moderna y el río Osum.
Construida sobre la roca natural pertenece a las iglesias tipo de cruz inscrita en planta cuadrada con cúpula sobre pechinas y apoyada sobre dos columnas con capiteles de acarreo. Se compone de la naos, el nartex y el nicho del altar.
Las pinturas interiores, de pintores anónimos del siglo XIV, están bastante deterioradas.
Exteriormente, los volúmenes presentan una silueta piramidal, mostrando un aspecto puramente bizantino.
En una inscripción dentro de la iglesia está inscrito el nombre Andronicus Paleologus, el que fuera gobernador de la provincia de Belgradit (Berat) durante 1302-1326. Según esta inscripción la iglesia debió ser construida durante el siglo XIV y costeada por Andronicus Paleologus Asanit.
La acrópolis del Castillo de Berat
Justo antes de la Iglesia ortodoxa de la Santísima Trinidad, encontramos el acceso a la acrópolis, el equivalente en España a nuestros alcázares, el castillo dentro del castillo.
En ella vamos a encontrar varios edificios de interés, además de un amplio patio de armas, la guarnición otomana y sus caballerizas, la mezquita blanca y la cisterna.
La antigua guarnición otomana
En ella, y ligados a la función militar de la acrópolis, se pueden observar los edificios que servían de cuarteles y las ya mencionadas caballerizas.
En el patio de armas de la guarnición, hay, hoy, un modesto bar en el que podremos tomar un refrigerio, aunque no cuentes con que la cerveza esté muy fría.
La mezquita blanca
La mezquita blanca es considerada la mezquita más antigua de Albania, una construcción de finales del siglo XV si atendemos a la noticia del viajero Evliya Çelebi, y edificada durante el reinado del sultán Bayazid II.
Sin embargo, algunos estudiosos, observando las ruinas de esta modesta mezquita, por su técnica de mampostería en las pocas hiladas de piedra que se conservan y que marcan el contorno, afirman que está más relacionada con la de las de estructuras del siglo XVIII y principios del XIX, sugiriendo, por tanto, una fundación posterior.
En cualquier caso, la mezquita fue destruida durante un ataque otomano del castillo efectuado para reprimir revueltas internas contra las reformas modernizadoras del imperio a mediados del siglo XIX, pero aún se puede adivinar que estaba formada por una sala de oración cuadrada y un minarete poligonal.
Su ubicación sugiere que estaba destinada a cubrir, fundamentalmente, las necesidades espirituales de las tropas acantonadas en el castillo.
La cisterna
Situada en la parte más alta del castillo, se encuentra esta gran cisterna, que resulta curiosa y cuyo interior es accesible, aunque no tenga un gran atractivo. Servía, aprovechando la altura a la que se encuentra, para abastecer de agua a la ciudad.
La mezquita roja
De esta mezquita, un poco apartada del recorrido principal del castillo, pese a estar cerca de los muros de la acrópolis, solo se conservan sus ruinas.
Se data a principios del siglo XV, pero existe controversia sobre si se erigió después de la conquista otomana en 1417 o algo antes.
Observando los restos, vemos una configuración muy frecuente, con una pequeña sala de oración casi cuadrada y un porche exterior que recorre su fachada principal.
Solo el minarete permanece en pie.
El mirador del Castillo
Desde la mezquita roja, y siguiendo hacia el sur, llegamos al mirador del Castillo.
En el corto camino hasta extremo del mismo, pasaremos al lado de los restos de una iglesia ortodoxa abandonada y sin mayor interés y pasearemos al lado del lienzo oeste de la muralla, al que podemos, subir.
Pero lo verdaderamente interesante es el mirador, desde el cual podemos disfrutar de unas vistas espectaculares del valle y de Berat, y especialmente del barrio de Gorica.
El museo Onufri
De regreso, siguiendo ahora la muralla este, encontramos este museo, dedicado al arte bizantino que se ubica en el interior de la iglesia de la Dormición de la Virgen, dentro del castillo y fue bautizado así en honor del más importante maestro albanés en la pintura de iconos.
Su magnifica colección colección está formada por cerca de 200 obras procedentes de toda Albania. Se compone, fundamentalmente de iconos, pero también de algunos objetos de carácter litúrgico.
El museo, que, junto con el de arte medieval de Korça es el más importante en materia de iconos, cuenta con audio-guía, aunque existe también la posibilidad de escuchar la descripción de algunas de las obras más relevantes mediante enlaces QR situados junto ellas. Eso sí, si no recuerdo mal, solo en inglés e italiano.
La Iglesia (catedral) de la Dormición de la Virgen
El acceso al museo se lleva a cabo desde la Iglesia, que posee un espectacular iconostasios de principios del siglo XIX. Se trata de una magnifica obra de madera tallada y dorada que se organiza en tres niveles, el primero, el más bajo, conserva 8 iconos de gran tamaño, en los que se representa, siguiendo la tradición, a Cristo en majestad a la derecha y junto a él, el Bautista y, a la izquierda, la Virgen con el niño, (Theotokos, Trono y trono de Cristo) y la escena que da nombre a la iglesia, la Dormición o el Tránsito de María. En las puertas centrales, llamadas puertas reales, encontramos otros 8 iconos de menor tamaño.
Muy llamativo resulta también el ambón o púlpito de madera labrada.
La entrada conjunta, que se puede adquirir en el patio de la propia iglesia, tiene un precio de 400 lekes y el horario de visita es:
Del 1 de noviembre al 30 de Abril, de Martes a Sábado, de 9:00 a 16:00 y Domingo de 10.00 a 15.00
Del 1 de mayo al 30 de Septiembre, de Lunes a Domingo, 9:00 a 18:00.
El barrio de Mangalem en Berat
Desde el río, la visión del entramado de casas y calles que constituyen este histórico barrio que escala la montaña constituye la imagén más recurrente de Berat, pero es normal ya que es una muy bonita vista.
La Mezquita de los solteros (Xhamia e Beqareve)
Se encuentra integrada en las edificaciones y alineada con la calle, por lo que, si no fuera por su minarete y sus bellas pinturas, podría pasar un tanto inadvertida. Es una modesta pero bella construcción, con un pórtico abierto a la calle, sostenido sobre columnas. Se encuentra cerrada, aunque, al parecer, solicitando la llave en la oficina de Berat Mufti. Ahora que lo sabemos, intentaremos verla en una próxima visita.
La mezquita se caracteriza por tener unas bellísimas pinturas, en el exterior y en el interior, aunque esto último, no podemos atestiguarlo.
Este asunto de las pinturas constituye una singularidad que comparte con la mezquita de Et’hem Bey de Tirana, y es que junto a la “más ortodoxa” decoración con motivos vegetales (ataurique), encontramos en ambas mezquitas, representaciones de edificios y animales, algo que si bien no resulta tan excepcional como pueda pensarse en ámbitos no religiosos, si lo es en este contexto.
La Mezquita del Rey (Xhamia Mbret)
También conocida como mezquita del sultán, ha sido reabierta tras un largo proceso de restauración. Construida por iniciativa del sultán Bayazit II, consta de un amplio pórtico de acceso que al tener su propio mihrab, amplia el espacio de oración. Data del XVIII.
En el interior, una no menos amplia sala de oración que presenta un segundo piso con una planta muy dinámica y sostenido por dos pilares de madera. Presenta decoración con versos del Corán y un friso con los 99 nombres de Alá.
En el exterior podemos apreciar los muros enlucidos y pintados de manera que imitan la mampostería, además de un alminar del primer momento constructivo.
Esta mezquita preside y forma parte de un conjunto de construcciones de un complejo socio religioso que se completa con el Teke Halveti (Teqja e Helvetive), el Caravanserai y el Teke de Sheh Qerimi, que se agrupan en torno a ella.
Teke Halveti
El edificio actual es una construcción del siglo XVIII patrocinada por el Pasha Ahmed Kurt y está vinculado a la cofradía khalwatiyya, una hermandad islámica sufí que se caracteriza por, como su denominación significa, el retiro espiritual.
Este pequeño edificio, está considerado como uno de los más elegantes en su especie en Albania. Su estructura es muy simple y tras un pórtico poco profundo y que recorre toda su fachada, entramos en una pequeña sala de oración cuadrada y cuyo interior está decorado con paneles en sus muros y en el que destaca su techo, una modesta pero bella obra de carpintería con una roseta central.
El balcón que recorre tres de sus cuatro paredes constituye la sala de oración para las mujeres y a él se accede por una escalera exterior.
La sala de oración presenta un pequeño mihrab y por uno de sus lados se accede a una sala de enterramiento.
El caravanserai
Cerrando la plaza se encuentra este edificio en el que, aunque en google maps aparezca denominado como una madrasa, creo que claramente se puede distinguir su función, la de alojar a los comerciantes de paso en la ciudad. Arriba las habitaciones y abajo las caballerizas.
La mezquita del plomo
No confundir con la, quizás más conocida, Mezquita del plomo de Shkoder. La que nos ocupa fue construida, como ya adelantamos, en el siglo XVI, y se denomina así por estar sus cúpulas recubiertas de plomo. Formaba parte, como suele ser habitual y las fuentes confirman, de un complejo con otras edificaciones, entre las que se encontraba una madrasa, baños, taberna y otros.
Su estructura presenta un pórtico, cubierto con cúpulas, una sala de oración prácticamente cuadrada con cúpula y un estilizado alminar. El interior esta caracterizado por la presencia de numerosas ventanas.
Catedral Ortodoxa
Cambiando totalmente de registro, en las cercanías de esta zona en la que predominan los edificios musulmanes, encontramos esta iglesia dedicada a San Demetrio, en la que pese a estar oficiando nos invitaron a entrar. Más llamativa por fuera que por dentro, presenta algún detalle interesante.
El Puente de Gorica (Ura e Gorices)
Este puente es citado por primera vez en el siglo XVII por el viajero otomano Evlija Çelebi, que es una de las mejores fuentes para conocer la Berat de la época.
El puente actual no es el original, que fue construido con vigas de roble sobre pilares de piedra, ya que fue derribado por las fuertes crecidas del río Osum y reconstruido posteriormente a principios del siglo XX.
Actualmente, construido en piedra, el puente, mide 127 metros y está formado por 7 arcos que apoyan en las orillas y en los seis pilares, que presentan ventanas de descarga.
Según la leyenda local, el puente de madera original contenía una mazmorra en la que una niña sería encarcelada y muerta de hambre para apaciguar a los espíritus responsables de la seguridad del puente.
Para conocer la importancia de los puentes en esta época, recomiendamos la lectura de “Un puente sobre el río Drina” de Ivo Andrić, un interesante libro en el que se relata no solo el carácter de los puentes como facilitador de las comunicaciones y del comercio, sino, también, como vertebrador del tejido social.
El antiguo palacio de Ali Pasha
Poco queda del que debió ser un suntuoso palacio que ocupaba el espacio que hay entre los restos que podemos contemplar y la puerta de Ali Pasha.
La estructura que permanece de pie, por desgracia frecuentemente vandalizada, nos transmite, gracias a la gran calidad de las tallas de piedra y al esbelto perfil de los arcos de este conjunto, la elegancia anterior del palacio.
Lo que podemos ver son los restos de lo que fue el harem o serrallo del palacio.
La puerta de Ali Pasha
La llamada Puerta de Ali Pasha sería la entrada principal del Palacio. Un par de livianas columnas realzan el arco escarzano de acceso. La entrada propiamente dicha se enmarca en un prfundo arco de medio punto que, además de enmarcar la puerta, sostenía una terraza que se encontraba sobre el mismo arco.
Gorica.
El barrio, muy reconstruido tras el terremoto de 1851, se nos presenta en dos estratos, uno más llano junto al río y en el que las construcciones no responden al esquema de su barrio vecino y un segundo nivel, sobre este, más parecido a Mangalem, donde las casas se juntan unas a otras sin aparente solución de continuidad.
Aparte del entramado urbano del barrio, que junto con las vistas de Mangalem constituyen un importante atractivo, destaca, fundamentalmente la iglesia basilical de San Espiridión.
Iglesia de San Espiridión
Visitamos esta iglesia en un día muy especial, el 6 de enero, nuestro día de los Reyes Magos y en el que en el mundo ortodoxo se celebra también la Epifanía, pero conmemorando el Bautismo de Cristo, llamándose porpularmente el del «agua bendita», Se trata, según nos cuentan, de la iglesia más antigua de los Balcanes, que recordemos que estuvo bajo dominio otomano y que en Albania terminó en 1912,. Se trata de una iglesia construida a caballo de los siglo XVIII y XIX y es una iglesia de planta basilical de tres naves con techo plano.
Presenta nartex, y pórtico, así como campanario adyacente. En el interior, el iconostasis de madera que ocupa todo el ancho de las tres naves, oculta la zona del altar, la cabecera está compuesta por un ábside triple.
A los pies de la iglesia se encuentra el espacio donde se celebran los bautismos, que según el rito ortodoxo, son por inmersión. Para poder bautizar a los fieles adultos, existe una piscina, eso sí, moderna y sin mayor valor artístico, pero que no deja de resultar curiosa.
El acceso desde el exterior puede hacerse tanto desde los pies de la iglesia, por el nartex y atravesando esta zona de bautiso como por el pórtico lateral.
Dónde comer
Os vamos a indicar algunos restaurantes que nos recomendaron, y de ellos os hablaremos de los que nosotros hemos visitado.
En el Castillo:
– Restaurante Klea
Nosotros almorzamos en el Antipatrea Bar Restaurante, en la plaza exterior, tratando de aprovechar los últimos rayos de sol de un frío día de enero. No teníamos expectativas, pero no estuvo nada mal.
De la cocina tradicional probamos el Tave Kosi y las Fasule, además de un “Kanelon”.
En Mangalemi:
– Restaurante del Hotel Mangalemi.
Nos lo recomendaron, pero cuando nos alojamos, es cierto que era enero, nos dijeron que estaba cerrado. Aún así disfrutamos de un muy abundante desayuno en la terraza cubierta del hotel.
– Homemade Food Lili, imprescindible reservar.
– Friendly House
Aquí almorzamos un excelente cordero en su terraza. El interior es muy bonito, con acceso por un pintoresco callejón junto a la Mezquita de los Solteros.
– Restaurante de la Residencia Desaret.
En otra ocasión, una tarde de mayo con una impertinente llovizna, nos refugiamos en uno de los recomendados por la zona, el Desaret, un sitio singular, un alojamiento sobre una casa tradicional pero actualizado, aunque en un estilo un tanto singular. Que no te engañe la “opulencia” del lugar, los precios son razonables. La comida buena, algunas raciones algo escasas, pero bien en general.
En Gorica
– Restaurante Antigoni
Cenamos en este facilmente localizable restaurante, situado justo enfrente del puente nuevo de Berat. Nos pareció excelente la sopa de verduras y su cordero, muy sabroso, aunque un poco seco.
Dónde alojarse-nuestra recomendación
Cualquiera de los hoteles con buena puntuación en Booking.com o en Hoteles.com, van a estar bien, aunque nosotros elegimos el Hotel Beratino, en Mangalem, y nos enamoró.
También nos hemos alojado en el Hotel Mangalemi, también un buen hotel, aunque la habitación en la que nos alojamos tenía menos encanto que la del Beratino.
En cualquier caso, nuestra recomendación es elegir un hotel en la zona donde tenga previsto cenar y evitar tener que coger el coche por la noche (no hay mayor problema, pero te recuerdo que aquí el índice de alcoholemia permitido es 0,0 y no podrás probar los vinos de la zona, que tienen una merecida fama)
Otra recomendación es que no elijas por precio, los hoteles en Berat, y sobre todo fuera de temporada, son baratos y por poco dinero te podrás dar el capricho de alojarte en un edificio singular, de los que han otorgado a Berat la merecida consideración de Patrimonio de la UNESCO.
Si viajáis varios, quizás os interese alojaros en esta singular casa independiente de 3 habitaciones del Hotel Hansel, que es Monumento Cultural albanés.
El Gjiro
Al caer la tarde, el paseo que discurre paralelo al río, se llenará de gente paseando y tomando algo en las terrazas del amplio paseo peatonal Bulevardi Republika. No esperes gran cosa, pero merece la pena el paseo por ver el ritmo de los habitantes de Berat.