Mrizi i Zanave, o El Escondite de las Hadas.
Es imposible hablar de Agroturismos en Albania y no mencionar Mrizi i Zanave o “El escondite o refugio de las Hadas”, en una traducción aproximada.
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Este agroturismo es todo un símbolo de Albania y pone de relieve el potencial de este tipo de explotaciones, al aunar tradición y modernidad.
Tradición
Los propietarios se formaron en Italia, donde emigraron siendo adolescentes, pero sin olvidar sus raíces. Su padre era chef de comida tradicional en las cafeterías comunales durante el régimen de Hoxha. Así, la cocina de Mrizi i Zanave se centra en platos regionales con variaciones de temporada, por lo que el menú se adapta continuamente durante todo el año.
La propuesta gastronómica se sustenta como es preceptivo en la producción de la granja, y de producciones locales cercanas. La carta incluye, según la temporada tomates secos, diferentes tipos de verduras encurtidas como okra o berenjena, aceitunas, carnes secas, salchichas, platos de diferentes quesos caseros acompañados de almíbar con sabor a pino, por cierto exquisito, byrek con rellenos variados, flores de calabacín fritas y verduras asadas.
Filosofía “moderna”
Con el motor “¡Piensa globalmente, come localmente!”, Mrizi i Zanave no incluye en su propuesta algunos productos que nadie eliminaría de su carta. Por ejemplo, no incluyen, como es más que frecuente en Albania, ninguna pasta más que la tradicional pasta albanesa, jufka, y según hemos leído, no sirven refrescos enlatados, sólo jugos naturales, aprovechando los desechos de las frutas para alimentar a los gansos. Hemos de reconocer que no nos percatamos de este hecho cuando lo visitamos, pero es que es raro que ninguno de nosotros pida un refresco. De todos modos, echando un ojo a las fotos, pudimos ver que en las mesas solo hay agua y vino y ocasionalmente, cerveza.
Puede recorrerse la finca, e incluso, según las temporadas, participar en las actividades productivas.
Destaca la producción de mermeladas, tomates secos, elaboran quesos con la leche de las granjas aledañas, elaboran salchichas, crían aves, cabras y hasta elaboran su propio vino, con la uva autóctona Kallmet.
Alojamiento
La antigua casa de piedra familiar fue restaurada de manera creativa para ofrecer 9 habitaciones que aúnan lo rústico y lo funcional con una especial atención al detalle.